Dime de que careces y te diré en que crees. V. La verdad, creencias relacionadas con las mentiras y las manipulaciones.



No vemos el mundo como es sino como creemos que es. Pensamos que vemos con  los ojos y ellos son solo el medio a través del  cual la mente recibe y procesa la información. Claramente cada uno de nosotros percibe, analiza y después proyecta esta información de forma personal y peculiar. Por lo tanto, no existe la verdad absoluta, sino una multitud de interpretaciones.

Lo que llamamos conflictos entre mente y corazón  son los encontronazos entre  el inconsciente y el consciente. El primero maneja palabras, sensaciones y emociones,  escondidas en símbolos y metáforas y nos lleva siempre hacia la fuente, la verdad y la respuesta. El segundo intenta entender y razonar a través de la lógica pero, como no dispone de la información completa,  lo que realmente hace es poner obstáculos y dificultar el proceso. No es de extrañar que los fuertes conflictos provocan incluso enfermedades.

Las creencias de la verdad  marcan prioridades, ética y obligaciones. Siempre relacionamos la verdad con algo duro y difícil de asimilar. A veces afirmamos que la preferimos pero con una predisposición de buscar, afrontar, defender, aguantar y sufrir. “El que busca la verdad corre el riesgo de encontrarla”, “Verdades como puños”, “No hay verdad que no haya sido perseguida al nacer” (Voltaire), “Lo único que se conseguirá diciendo siempre la verdad es ser siempre descubierto” (Óscar Wilde), “La verdad padece, pero no perece” (Santa Teresa de Jesús).

Estas creencias tienen mucho que ver con la coherencia entre pensar, sentir y actuar. La verdad es el punto de encuentro entre la emoción y el pensamiento, entre el deseo y la prohibición. Las creencias determinan la verdad que defendemos y se expresan a través de los  pensamientos, las  palabras y los actos.

Las creencias de la verdad resumen todo lo que creemos sobre las necesidades, lo que merecemos y las posibilidades que tenemos, la imagen sobre nosotros mismos y las capacidades que poseemos, las expectativas que proyectamos en  los demás, la forma de relacionarnos con ellos y como esperamos que nos traten(“Necesidades básicas, carencias de necesidad y escasez”, “Pasión y deseo, carencias de merecimiento”, “Las capacidades  personales y el éxito, creencias de poder y control”, “Amor y liberación, creencias relacionadas con la traición y la injusticia”)

Cuando la verdad está cegada por las creencias falsas de las mentiras, nos encontramos con falta de coherencia en las relaciones, es probable que tratemos con gente mentirosa o que constantemente no veamos obligados a dar o exigir explicaciones, a demostrar o pedir que nos demuestren.

Si un niño crece sintiéndose culpable claramente se acostumbrará a justificarse y utilizará todos los recursos necesarios. Adoptará el papel del manipulador y mentiroso y aprenderá a decir lo que los demás esperan escuchar o lo que cree que lo mantiene a salvo.

Si  sueña con sentirse especial y querido,  inventará un mundo paralelo  de fantasías y mentiras y se quedará atrapado en él. Se convertirá en un adulto emocionalmente inmaduro, incapaz de responsabilizarse y comprometerse.

 Si se siente ignorado, abandonado y vive constantemente  con tensión y miedo, se dirá a si mismo que ni su existencia ni lo que piensa y siente tiene importancia. Puede llegar a asumir el rol de sumiso y aprenderá a callar y “tragar”, también cree que “lo que no se dice no es mentira”.  Algunos niños crecen entre comentarios que se convierten más tarde en creencias: “todo lo que dices son tonterías”, “a nadie le importa lo que piensas”, “habló el tonto”.

Mis creencias afectan no solamente lo que creo sino lo que creo que piensan los demás, de esta manera las relaciones con los demás están condicionadas. Si yo siento que el otro tiene creencias diferentes que las mías, entro en conflicto y lo juzgo. (Muchas veces lo que me molesta en el otro es una proyección de mis propias creencias que niego). Por lo tanto, las creencias de la verdad tienen que ver con la comunicación, como escuchamos y de qué manera interpretamos la información recibida.

Hay diferencia entre oír y escuchar. Cuando vivimos conflictos que afectan nuestras creencias e intereses, solemos dejar de escuchar, de esta manera no centramos la atención en la comprensión, sino en interrumpir, justificarnos y atacar. Claramente está el otro extremo, hay gente que no ve necesario defenderse por lo tanto aprende a desconectar y dejar de escuchar.

Cuando nos encontramos en situaciones conflictivas fuertes, nuestras creencias se enfrentan a las de la otra parte. Lógicamente nos empeñamos a que el otro crea lo que nosotros creemos, sino lo somatizamos. El dolor físico o psicológico es una llamada de atención. Cuanto más grande es el sufrimiento, más debemos investigar hasta dar con la creencia. 

Si nos cuesta expresar lo que realmente pensamos  se sufre dolor de garganta, la cara también se podría ver afectada por dolores de lengua, labios, ulceras, laringitis, oídos. Sentimos rabia o impotencia por “tener que tragar algo y aguantar las ganas de soltarlo”, o sentir culpa por lo que dijimos o no y nos arrepentimos.

Los problemas con los tiroides están relacionados con la sensación de miedo e inseguridad, sentimos que no podemos con el pedazo que hemos mordido, que se nos escapa o nos cuesta deshacernos de él (metafóricamente representa una dificultad que nos supera). Como consecuencia tenemos sensaciones de impaciencia y  de falta o pérdida de tiempo. La tiroides está relacionada con las creencias de humillación y desvalorización.

El cuello es el puente de comunicación entre los pensamientos (la cabeza) y la acción (el cuerpo). Cuando está boqueado nos indica rigidez en la forma de pensar. Al no poder girarlo es difícil  y marcar una dirección y orientarse. Se vive un desacuerdo entre lo que se piensa y lo que se hace. El dolor en los hombros indica culpabilidad y sobrecarga de cosas que los demás imponen y de los que no podemos liberarnos. También desvalorización por lo que creemos que los demás opinan sobre nosotros.

Se puede sufrir también de insomnio, es un estado de alerta permanente. Podría ser por miedo a perder el control y no aceptar las cosas como son  (los controladores y los perfeccionistas), dificultad de tomar decisión.

La ansiedad es sensación de peligro imaginario o real, acompañado por impotencia, limitación, miedo y creencias de desvalorización.  La ansiedad es una emoción consciente que provoca sensaciones reales, pero está provocada por emociones y creencias inconscientes. Está marcada por la creencia que “no somos capaces, no estamos suficientemente preparados y debemos esperar lo peor”.

Pablo Neruda dice: "Algún día, en cualquier parte, en cualquier lugar, indefectiblemente, te encontrarás a ti mismo; y ésa, sólo ésa, puede ser la más feliz o la más amarga de tus horas." Esa es la hora de afrontar todas las mentiras que hemos creado y creído y entender el porqué de las batallas y los  fracasos. Es necesario un trabajo profundo y consciente que nos ayudará a conocernos mejor y descubrir aquellas creencias que nos hacen sentirnos desconectados. Una afirmación no es simplemente una frase positiva, sino una verdad que elegimos aceptar como certeza en nuestras vidas.

Afirmaciones sobre la verdad:

Mi mente y mi corazón están en armonía

Expreso y acepto la verdad con amor y perdón

Me acepto y me quiero tal y como soy

Soy un buen comunicador 

 

                

Author
Ronald Austin

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Comments

Theresa Lane

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Roland Austin

Thank you!

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