Dime de que careces y te diré en que crees. II. Pasión y deseo, creencias de merecimiento.


Las creencias son certezas. Forman parte importante de nuestra personalidad y solamente con  auto observación detenida seriamos capaces de identificarlas. Son sentencias y justas o injustas, las aplicamos en nuestras vidas, a base de ellas elegimos, dudamos, nos rendimos, nos castigamos, amamos u odiamos, tememos, disfrutamos nos resignamos etc. Vivimos como ganadores en la prosperidad o como víctimas en la miseria mental. Me alegra mucho ver cómo durante los últimos años el mundo va despertando, tomando consciencia del drama  que creamos y recreamos. Me niego a aceptar que nuestra vida consiste en satisfacer necesidades básicas sin aspirar a más. Existimos escondiéndonos en los rincones, aplastados del sistema y las creencias falsas y no somos capaces de sacar a la luz todo el potencial que tenemos y sobre todo de disfrutarlo.

 

Las creencias relacionadas con los deseos y la pasión  tienen que ver con la forma de vivir o sentirnos merecedores de experimentar el bienestar, la abundancia, el placer y la felicidad. Se vinculan con el disfrute y el placer y por lo tanto determinan como nos relacionamos, nuestra capacidad creativa y la sexualidad. Se reflejan en el autocuidado,  el aspecto físico, la alimentación, el ejercicio, la forma de divertirnos y el dinero que ganamos. También influyen en la hora de comprometernos.

Creamos límites pensando que de esta manera nos estamos protegiendo. Si tenemos estas creencias desarrolladas incorrectamente viviremos bloqueos emocionales, creativos, sexuales y fértiles. Podríamos sufrir depresiones, adicciones, se relacionan con la impotencia o la hipersexualidad, la infidelidad. Este tipo de creencias tienen mucho que ver con los secretoslos tabús y la culpa.

Como dije en el artículo anterior, las formas de crear las creencias son muchas, nos marca sobre todo el modelo de educación, la personalidad de los padres, la situación social, económica etc. Normalmente buscamos las respuestas a través de las relaciones establecidas dentro del núcleo familiar.

Cuando en la base de la educación están el miedo del pecado, la vergüenza y la culpa, se adopta una postura ante la vida de masoquismo y sumisión. Si los padres han sido demasiado autoritarios o ciegamente religiosos llegan a arraigar esta sensación de inferioridad e impuridad. Si el bebe no es fruto del amor, o en caso de madres solteras, representa el pecado y la vergüenza, si ha sido ridiculizado o sufrió abusos  y malos tratos, desarrolla mecanismos de defensa relacionados con la sumisión y el masoquismo. Más tarde en su vida adulta creerá que para sentirse querido y aceptado por los demás  se tendrá que sacrificar para merecerlo. 

Cuando la persona se siente despreciada o sucia suele sentirse avergonzada o culpable. Los masoquistas suelen refugiarse en la comida, sobre todo en los dulces ya que lo que precisamente necesitan en su vida es amor u dulzura. Son personas que normalmente sufren de sobrepeso que se interpreta como intento de crear un escudo que les proteja. Pesar más y ocupar más superficie les produce metafóricamente la sensación de seguridad de que nadie les puede mover, hacerles daño o incluso fijarse en ellos. La libertad es su mayor miedo ya que necesitan sentirse limitados. Desarrollan un comportamiento de servir y se sienten esclavos de los demás. Su actitud parece buena y altruista, pero en realidad es su mecanismo de sentirse oprimidos y controlados.

Tienen creencias de deber  muy fuertes, que consisten en crear modelos del tipo  "debo ser como persona",  "debo ser con los  demás", también  "debo hacer las cosas" o “lo que soy lo debo a…”. De esta forma se  desarrollan  conflictos internos que consisten en querer adaptarse y cumplir por encima del bien propio, y a veces provocan el deseo de enfermar  o incluso morir por así poder descansar y despertar la conciencia o la compasión en los demás. Otra fantasía de escape es  la liberación  de lo que se siente como carga (por ejemplo, si la persona de la que está cuidando fallezca, podrá descansar). Les gusta convivir con la familia y estar en servicio a los demás, pero sienten que eso les obliga a tener una vida determinada. Claramente estos pensamientos provocan culpa y remordimientos.   Según sus creencias, "desear el propio bien es egoísmo y por lo tanto es incorrecto". A veces son extremadamente fatalistas creyendo que "todo lo malo que viven es el karma que les toca pagar", " la vida no es un camino de rosas" o que "después de vivir algo bueno inevitablemente viene lo malo".

Una persona que desarrolla creencias de sumisión y masoquismo siente dificultad en la hora de expresar sus pensamientos e emociones ya que le preocupa y  avergüenza que podrían llegar a pensaran de ella. También en las relaciones están como se dice entra la pared  y la espada. Aplican su propia justicia que consiste en "que nadie se entere" y "que no salga de la familia". Por ejemplo, intentar cubrir a sus hijos por algo malo que han hecho, en vez de dejar que asuman su responsabilidad. A veces esto es consecuencia de lo que escuchó de sus padres cuando era niño o niña, que "todo lo que pasa en casa no lo debe saber nadie" y se acostumbró a ver todos los asuntos familiares como un gran secreto.

Algunas madres son  controladoras con sus hijos, haciéndoles creer que sin ella nos son nada y que la necesitan en sus vidas, cuando en realidad es al revés, es ella la que tienen la necesidad de sacrificarse y ocupar  su tiempo porque así se siente útil y necesaria.

Muchas personas maltratadas suelen justificar el comportamiento de sus agresores con la frase: “él me quiere, pero yo le provoco”. Eso ocurre por su tendencia de sentirse culpables por los estados de ánimo de los demás, pensando que podría haber hecho o dicho algo para provocarlo o evitarlo.  Son fáciles de manipular y se sacrifican ignorando las  propias necesidades. 

Para que se desarrollen creencias de sumisión y masoquismo durante la infancia se sufrieron muchísimas limitaciones, físicas o morales por lo que provoca que se evite la sensación de  libertad. Características generales de este tipo de gente son que está constantemente endeudado, busca pareja controladora, elige trabajos duros y que le ocupan mucho tiempo. Esto también son formas de autocastigarse, machacarse duro con dietas, el gimnasio, el trabajo etc.

El autocuidado está marcado por la forma de pensar. Cuando el disfrute y la satisfacción  incomodan, se activan falsas creencias de humildad,sacrificio y modestia que encontramos en afirmaciones tipo "es mejor ser menos atractivo", "lo más importante es la belleza interior", "mejor pobre y humilde que guapo y arrogante", "la gente se arregla para llamar la atención"  etc.  Este tipo de personas sienten desprecio hacia sí mismas y creen que vistiendo bien atraerán las miradas y por lo tanto las críticas de los demás, por esa razón  a veces tienen un aspecto bastante descuidado.

También podemos encontrar el polo opuesto, mujeres que visten de forma poco apropiada,  con un estilo infantil vulgar y chillón, usando maquillaje fuerte. Detrás de este “disfraz” con el cual muestran  que no temen las críticas, se esconde un niño o una niña rebelde que se ha sentido humillado, ridiculizado o avergonzado. Incluso suelen tener humor sarcástico refiriéndose a sí mismos, procurando provocar la risa de los demás. Así intentan librarse de las burlas, haciéndose pasar por graciosos y despreocupados. En realidad son especialistas en atraer situaciones en las que les harán sentirse humillados. 

En el plano sexual abundan las creencias limitantes y los bloqueos. El sexo se percibe como algo sucio y vergonzoso. Unas simples conversaciones provocan en algunos  incomodidad, bloqueo o enfado. Vamos a nombrar unas cuantas creencias sobre el sexo: " la gente que  disfruta es superficial y perversa y no tiene valores y principios", "el sexo dentro y fuera de la pareja es diferente",  "los hombres disfrutan más que las mujeres", "los hombres son los activos y las mujeres las pasivas", “el sexo es para procrear”etc. Todo lo que sale de las "normas" establecidas se considera como anormal y por lo tanto es objeto de juicios. 

Cada instante del desarrollo del niño podría convertir complicada su adaptación. Existe una multitud de motivos, comportamiento inadecuado por parte de los progenitores, circunstancias externas, la propia personalidad del niño etc. El complejo de Edipo es un desafío importante que deben superar todas las familias. Todos sabemos que el hijo quiere a su madre solamente para sí y percibe a su padre como competencia, de la misma manera la hija quiere a su padre solo para ella y entra en una rivalidad con su madre. Estas situaciones provocan muchísima tensión, celos y hostilidad ya que los niños están sufriendo muchísimos conflictos de amor y odio que derivan en sensación de culpa y rabia. Las consecuencias son múltiples y dolorosas. Cuando los padres tienen la habilidad y la paciencia para guiar este proceso, la etapa se supera con éxito y sirve para desarrollar una sexualidad plena y sana. Hablamos de patologías en los casos de que los niños se quedan fijados en el progenitor del sexo contrario, desarrollando sentimientos de culpabilidad hacia el progenitor del mismo sexo.

Si mirásemos la historia familiar, seguramente descubriremos que hay casos de abusos y violencia y muchísimos secretos y tabús.  Desgraciadamente según la fuerza de las creencias  con más facilidad y frecuencia se atraen situaciones de acoso y abuso. Es importante que cuestionemos todo lo que consideramos "normal", "no natural", "no moral", "perverso" etc.

Personas con creencias de sumisión sufren problemas  respiratorios, tensión alta en caso de sentirse agobiados por otros, dolores de espalda a causa del exceso de miedos,  culpa  y responsabilidades, problemas de piernas-esguinces, dolor de rodilla, menisco. Todas estas patologías están relacionadas con los conflictos internos entre el deseo de sentirse libres y los impedimentos de moverse, los programas de sumisión y los de negación y resistencia. También problemas de garganta, debido a todo lo que no se reconoce y no se dice la verdad, problemas de tiroides que simbólicamente representan la imposibilidad de tragar el trozo mordido o dicho de otra manera sobrellevar la carga.

Hay muchas creencias sobre el merecimiento y lo que nos cuesta recibir: “ no deberías gastarte el dinero para regalarme “, no merezco la familia que tengo”, “no merezco tanto dinero por lo poco que hago”, “para lucir hay que sufrir”, “lo bueno hay que ganárselo”, “pocos regalos nos ofrece la vida”, “para obtener algo hay que luchar duro y sacrificarse”, “Dios tarda, pero no olvida para darte lo merecido”.

Otras tratan sobre el dinero y lo material: “el dinero no trae la felicidad”, “si hay dinero no hay lealtad, “mejor pobre y humilde que rico y malvado”, “el dinero llama al dinero”, “el dinero no crece en los arboles”, “todos los ricos son corruptos”.

Las creencias sobre las emociones también son numerosas: “los hombres no lloran”, “mostrar las emociones es de débiles”, “ojos que no ven, corazón que no sufre”, “las personas buenas no tienen malos sentimientos”, “eres demasiado sensible”, “la felicidad no existe”, “hay que vivir con los pies en la tierra”.

La forma de liberarnos, limpiar estas creencias y despertar el ser creativo  es fortalecer la autoestima y trabajar el perdón y la aceptación. El perdón hacia mí mismo me libera de las cargas inconscientes que ni conozco y a base de las cuales ya he tomado muchas decisiones antes de verme posicionado o posicionada ante las situaciones. El perdón hacia los demás elimina las expectativas y el poder que tienen ellos o sus actos y palabras sobre mí. El perdón no significa olvidar ni mucho menos quitar importancia de lo sucedido. El significado del perdón está en usar lo ocurrido como experiencia y no como una tumba, en recuperar la dignidad y la esperanza, en dejar de mirar hacia atrás y dirigir la mirada hacia el futuro, en soltar la mochila pesada del enfado y emprender un viaje liviano, contando únicamente con lo que soy y con lo que quiero en mi vida. 

Las afirmaciones que podríamos convertir en herramientas poderosas son:

“Me acepto, me valoro y me quiero”

“Soy emocionalmente sana/o”

“Me permito sentir y expresarme”

“Soy flexible y abierta/o al cambio”

“Merezco que me pasen cosas buenas”

“Quiero tener una buena relación con el dinero”

“Me siento contenta/o y creativa/o”

“Soy digna/o y me respeto”

"Soy un alma libre"

Author
Ronald Austin

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Comments

Theresa Lane

Thanks to the author for such a useful article. Now I know how to pay for my upcoming studies.

Roland Austin

Thank you!

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