Dime de que careces y te diré en que crees. I. Necesidades básicas, creencias de carencia y escasez.


La vida que vivimos es un reflejo de lo que somos por dentro, de nuestra esencia. Lo que vemos fuera es lo que necesitamos trabajar dentro. De alguna manera atraemos situaciones que a veces como una broma pesada se repiten una y otra vez. Este es el aprendizaje que nos ofrece la vida, nos pone delante de las personas  y los conflictos necesarios para poder vencer las limitaciones que nos bloquean e impiden el crecimiento personal y el desarrollo del potencial verdadero.

Todos tenemos muchas creencias tan incrustadas en nuestras mentes que jamás llegamos a plantearnos si son verdades o no. Incluso, si nos avergonzamos de ellas automáticamente y sin darnos cuenta ya hemos creado mecanismos para justificarlas.  Algunos somos padres y tenemos la oportunidad perfecta de vernos reflejados en el comportamiento de nuestros hijos y responsabilizarnos por lo que descubrimos.

Es imposible nombrar todas las creencias existentes. Algunas de estas creencias vienen como información genética otras están escondidas en palabras y frases que nos repitieron desde la infancia, en las supersticiones, en ejemplos educativos,  e incluso gestos que consideramos obras de caridad. Estamos hechos de muchísimos tipos de creencias que relacionándose entre sí, forman un mapa específico que determina la personalidad y la actitud de cada persona de forma peculiar.

Las creencias de escasez y carencia están relacionadas con el instinto de supervivencia y las necesidades básicas, como el alimento, el agua, el sueño pero también las necesidades emocionales como son el afecto y la ausencia de miedo.  Incluyen todo aquello que nos aporta sensación de estabilidad y seguridadCuando nuestra integridad está amenazada sentimos miedo. A veces estas amenazas no son físicas o reales, se presentan en forma de pensamientos, pero nuestro cuerpo reacciona exactamente igual, como si fuera una amenaza real. Las creencias equivocadas sobre la seguridad y las necesidades nos llevan a crear situaciones en las cuales constantemente viviremos miedo y carencias. 

Si en tu vida actual te sientes seguro y atendido, esta sensación está  relacionada con tu infancia y no con lo que tienes. Significa que durante la primera etapa de tu vida tus cuidadores te daban lo que necesitabas de manera constante y te sentías querido, protegido y atendido. Percibías el mundo como un lugar seguro y confiabas en que tus necesidades básicas estarán cubiertas.

Si eres una persona que vive a la defensiva, te cuesta lidiar con la sensación que debes guardar para “por si acaso”, te cuesta gastar dinero o tirar cosas viejas, si tienes miedo que algún día puedes llegar a no tener, si sufres de ansiedad, miedo y pesadillas, es muy probable que se debe a la desconfianza desarrollada durante el periodo de la primera infancia. Probablemente tus cuidadores estaban ausentes, prestaban poca atención a tus necesidades o lo que te daban no era suficiente. De ahí desarrollamos los sentimientos básicos de amor o miedo en los que se basará nuestra vida  y personalidad. Es la fase de  dar y recibir  a través de las emociones y aprender a expresarnos a través de ellas. Por lo tanto, si un niño vive malas experiencias crea creencias negativas sobre si mismo y desarrolla las creencias de la escasez de oportunidades, probablemente durante la vida adulta sufrirá bloqueos emocionales y luchara con muchísimas  dificultades en la hora de cumplir sus sueños y  metas. 

Para desarrollar  creencias de escasez o carencia, podríamos haber vivido rechazo por parte de alguno o de los dos progenitores desde los primeros momentos de la vida, incluso mucho antes. Es posible que algunas mujeres de forma consciente o inconsciente se niegan a cumplir con el “deber” de ser madres o les gustaría que el padre fuera otra persona, este detalle  se refleja en el inconsciente de su hijo. Algunos progenitores de forma voluntaria o no rechazan a su hijo  cuando se sienten decepcionados por su sexo. Hay casos de  embarazos que ocurren en momentos desafortunados o incluso son resultado de violaciones y están acompañados por fuertes y dolorosas emociones. 

Las personas que recibieron este tipo de  información, nacen condicionadas por las creencias de rechazo lo que provocará que vivan situaciones en las cuales les tocara afrontar y lidiar con esta sensación. Se acostumbran  a esconderse, a hacerse invisibles y procurar molestar lo menos posible. Eligieron el mecanismo de huida. Normalmente son delgadas o pierden peso con facilidad, eso se debe a las creencias que se convierten en mensaje: “debo ocupar menos espacio posible, prefiero ser invisible, quiero desaparecer”. Por esa razón, a este tipo de personas les gusta la comida en raciones pequeñas y pierden fácilmente el apetito.

 El alimento que recibimos es una metáfora de la vida que fluye por nuestros cuerpos. Negándonos a comer, rechazamos a la vida metafóricamente por esa razón, cuando las personas se sienten superadas por los problemas, pueden llegar a desarrollar trastornos alimenticios, alergias a la comida o anorexia ya que su tendencia es la de querer desaparecer. Personas con carencias en las necesidades básicas presentan problemas de salud relacionados con las piernas o los pies, la espalda baja, problemas de colon, trastornos alimenticios etc.

Si un niño se siente rechazado, se refugiará en la imaginación. Será un niño silencioso, tranquilo y prudente y se sentirá cómodo jugando solo en su mundo imaginario. A veces no somos conscientes del daño que hacemos a través de las etiquetas que ponemos. Un niño “raro”  interioriza esta frase y la convierte en creencia, percibe  el  rechazo y  huye de cada presencia o conversación.  Constantemente inventará historias para dar más sentido a su vida y es posible que nos cueste hacer diferencia entre si está fantaseando o mintiendo. 

A veces los padres desarrollan actitud sobreprotectora, lo que por un lado lo hace sentirse débil e inútil y por otro le produce sensación de agobio. No es de extrañar que cuando este niño sea mayor, interpretara a través de las creencias a cada gesto de amor como subestimación, tendrá miedo a sentirse asfixiado o  atrapado y le costará crear lazos afectivos. Por otro lado no aceptará el amor por el simple hecho de no sentirse merecedor y digno.

Cuando un niño con este tipo de creencias se retrata a sí mismo, probablemente la figura es demasiado pequeña o realizada con tonos grises. Las líneas que usa son suaves y con trazos entrecortados. Si le pedimos que dibuje a la familia, es posible que se dibuje a si mismo pegado al borde de la hoja, que su figura sea la  más pequeña comparada con las demás o incluso que se le olvide dibujarse a sí mismo. A lo mejor utiliza detalles como el sombreado o la mayoría de sus dibujos sean  de fantasías y otros mundos. Todos estos detalles nos dan información sobre como se percibe y ubica en el entorno y los sentimientos que tiene hacia si mismo. De todas formas un dibujo siempre debe interpretarse en conjunto, teniendo en cuenta todos los detalles.

El niño rechazado se refugia en la soledad, pues se siente menos observado y por lo tanto más seguro, pero eso le lleva a sentirse excluido. Tenemos un futuro solitario que interpretará los gestos de atención por parte de los demás como cotilleo y falsedad. Constantemente querrá superarse  y ser exitoso pero su freno será el miedo a brillar, atrayendo las miradas de los demás. Cuanto mas fuertes son las creencias, mas situaciones de rechazo se vivirán. 

Las personas con este tipo de creencias se sienten subestimadas e infravaloradas y tienen la sensación de que hagan lo que hagan nunca es suficiente, por lo tanto su meta sera la perfección.  Son exigentes consigo mismas y sienten los fracasos como algo terrible por esa razón, pueden llegar a obsesionarse. Cuando están delante de un desafío  sienten pánico y se paralizan, a veces evitan situaciones por miedo a sentirse bloqueadas y sin saber cómo actuar.

Si de pequeños hemos sentido abandono real o percibido,  es posible que desarrollemos creencias de abandono. No hace falta que un niño sea huérfano, muchísimos niños de pequeños por varios motivos no desarrollan  conexión afectiva y segura con sus progenitores. Son criados por sus abuelas, tías y cuidadoras o se han sentido desplazados por el nacimiento de un hermanito. A consecuencia, el niño desarrolla  mecanismo de defensa de apego o dependencia acompañado por una variedad enorme de creencias de abandono. Suele buscar formas de llamar la atención, necesita saber que no está solo y siempre habrá alguien en quien apoyarse. Se convierte en adulto negativo, exagerado y miedoso y constantemente atraerá situaciones a través de las cuales revivirá la creencia de abandono.

Cuando las personas tienen  vacíos siempre hay sensación de nunca  estar satisfechas, les gusta comer pero intentan controlarse, hasta llegan a sentirse culpables. La explicación metafórica que toma forma de creencia es  “ me cuesta soltar y que me suelten, necesito tener”.  Su pensamiento habitual es “que no  falte”.  Estas creencias le llevan al habito de "guardar" y lo aplican hasta en sus sentimientos. Guardan rencor, dolor, tristeza. Están predispuestos a enfermar de bronquitis, asma, miopía, migraña, hipoglucemia y diabetes, problemas estomacales y de digestión, estreñimiento y bulimia. 

Por la necesidad de sentirse arropada y atendida, la persona dependiente siempre pide la opinión de los demás aunque eso no significa que la tomará en cuenta, pues en realidad lo que necesita es atención, no necesariamente ayuda. Tiene muchas dudas y le cuesta tomar decisiones. Cuando pide algo es capaz de manipular a través de chantajes emocionales e infantiles como lagrimas o rabietas. Sufre muchísimas veces altibajos, y en el fondo es el miedo al abandono y la sensación de soledad. 

Todos conocemos esa sensación de vacío cuando atravesamos un problema. Aunque estemos rodeados de gente en realidad nos sentimos incomprendidos, perdidos y solos. Pues los que tienen creencias de abandono viven la tristeza  de forma mucho mas dolorosa y exagerada y  se sienten desconectados por completo de los demás.

Cuando sus parejas o amistades no cumplen sus expectativas, suelen pensar que no son suficientemente buenos, no merecen ser queridos y tarde o temprano les abandonarán. Esta creencia les provoca un verdadero pánico, pues están convencidos de que son capaz de sobrellevar todo solamente  si tuvieran a alguien a su lado.

En general a los dependientes no les gustan los cambios, abandonar sitios, separarse de sus seres queridos o sentir que cuando estés con ellos tienes prisa de irte. Incluso cuando viven momentos de felicidad a veces de repente les da el bajón, por el simple pensamiento- creencia que "lo bueno tarde o temprano se termina". Perciben cualquier despedida, cierre de ciclos, o fin de eventos agradables como separación y abandono.

Los niños dependientes son más propensos al victimismo y la dramatización. Constantemente tienen problemas de salud buscando de esta manera, claramente inconsciente, la atención y la preocupación por parte de los demás. Les gusta que los cuiden.

Algunos dependientes suelen cargar con las responsabilidades o los cuidados de los demás porque es su forma de sentirse reconocidos y queridos. Necesitan a los demás y son capaces de sobrellevar situaciones insoportables porque están convencidos que no aguantarían la soledad, pues es lo que más temen.  Uno de sus conflictos internos siempre consiste en la necesidad constante de recibir atención y por otro lado el miedo a exigir demasiado, provocando que la gente se harte y les abandone.

Como dije, las creencias de carencia y escasez son muchísimas pero lo que tienen en común es el miedo, a no tener, a perder, a la soledad, a morirTodo lo que a través de este tipo de pensamientos percibimos como falta y necesidad, produce sensación de amenaza e incomodidad

Hay que hacer diferencia entre necesidades y deseos. Las necesidades son todo lo básico que nos permite sobrevivir. Tener cosas materiales, estudios, pareja o cumplir sueños son deseos. Convertir a los deseos en necesidades y convencernos que no podemos vivir sin ellos nos hace sufrir y crea relaciones toxicas y apegos. Cuántas veces hemos dicho u oído a alguien decir: “él es mi vida”, “necesito tener una casa”, “sin mis hijos no podría vivir”. Sería importante aprender a confiar tanto en las posibilidades propias como en la vida misma, lo que  permitirá superar a los miedos relacionados con la supervivencia, la sensación de inseguridad y el apego a lo material y a las personas.

No se trata de eliminar las creencias, sino de dejar de afirmarlas y sustituirlas por decretos verdaderos  y reales.

“Tengo todo lo que necesito”

“Mis necesidades están cubiertas”

"Me siento seguro y aceptado"

"Tengo territorio propio donde me siento bien conmigo mismo"

“Confío en la vida y sus enseñanzas"

"La vida está llena de oportunidades"



  



 


Author
Ronald Austin

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Comments

Theresa Lane

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Roland Austin

Thank you!

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